"Felia ha muerto". Mónica me lo dijo el viernes cuando vino a tomar un café conmigo en esa cafetería que está frente a la clínica donde voy a rehabilitación.
En ese momento volvió a mi cabeza el instante en el que el hombre que conducía una furgoneta se saltaba un stop hace dos meses y yo, sin tiempo suficiente para frenar, noté como la muerte venía a buscarme.
Solo pude pensar en mi madre, la verdad es que no sabía que me preocupada tanto dejarla sola. Y en mi marido, ese hombre extraordinario que sabe hacer que monte en cólera y ría a carcajadas el mismo día. Solos, los iba a dejar sin mi compañía. Y yo comenzaba un viaje a lo desconocido. La nada me esperaba para engullirme sin más.
Cuando parecía que todo había terminado pude escuchar como Carlos Bueso seguía cantando una canción de su último disco, como si nada fuera a cambiar porque yo ya no existiera. Pero el golpe del airbag en mi cara y el dolor que sentía en toda mi musculatura me hicieron saber que mi viaje no había terminado.
Desde entonces, siento placer cuando la ansiedad aparece, cada vez que lo recuerdo. Al principio era como si me arrojaran al vacío. La tripa me dolía y unas nauseas terribles me decían que aunque me hubiera librado de la muerte ese día, me podía estar esperando en cualquier esquina, cualquier día, ahora mismo...
Cuando parecía que todo había terminado pude escuchar como Carlos Bueso seguía cantando una canción de su último disco, como si nada fuera a cambiar porque yo ya no existiera. Pero el golpe del airbag en mi cara y el dolor que sentía en toda mi musculatura me hicieron saber que mi viaje no había terminado.Desde entonces, siento placer cuando la ansiedad aparece, cada vez que lo recuerdo. Al principio era como si me arrojaran al vacío. La tripa me dolía y unas nauseas terribles me decían que aunque me hubiera librado de la muerte ese día, me podía estar esperando en cualquier esquina, cualquier día, ahora mismo...
Pensarás que estoy loca por sentir placer ahora, pero si te digo que cuando vuelvo a sentir miedo se que estoy viva, entonces, ¿qué piensas? Utilizo ese nudo en el estómago para darme cuenta de que como me dijo mi marido, lo importante no es el tiempo que vivas sino que sea un tiempo de calidad, que hagas con ese tiempo lo que de verdad quieras hacer, que seas feliz. Y yo, lo soy.
Cuando siento que me falta la respiración, pienso que no me puedo permitir quedarme sentada quejándome porque el universo no me ha dado una vida inmortal. El tiempo que tenga que se traduzca en buenos momentos, en dejar huella a los que me quieren para que me recuerden con una sonrisa.
La verdad es que como reza este blog creo que tengo ansiedad desde que nací. Si me animo y sigo escribiendo seguro que podrás entender por qué. Pero lo más importante es que no me importa esconderlo. Como yo, se que muchos padecen esta enfermedad que atormenta a la humanidad. La ansiedad, el estrés y la depresión son males terribles que he sabido convertir en mis grandes aliados y por ello no puedo ser egoísta y guardar el secreto.
Si te apetece puedes dejar tus mensajes en mi blog para inspirarme a recordar mi andadura con la ansiedad y quizá con todo mi cariño pueda ayudarte.
Felia ya no está. No va a volver. Tenía mi edad y una hija de 11 años. El cáncer decidió interponerse en su camino, pero ella con una sonrisa salió del quirófano una y otra vez. Con una sonrisa acompañó a su hija al colegio después de que la quimioterapia le hiciera arrastrarse hasta el baño. Con una sonrisa sigue viva dentro de mí. Porque Felia vino a la tierra para demostrar que la vida no es tiempo sino calidad. Ella fue feliz y yo soy feliz cuando recuerdo su sonrisa.
Si ella se marchó sonriendo, yo quiero marcharme con una carcajada porque al final esta vida es una comedia. ¿No crees?
